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martes, 1 de agosto de 2017

Fotografía de viajes con niños

Aprovechando la experiencia de varios viajes con la familia desde hace ya unos cuantos años, y tras nuestra última escapada por Roma y Venecia esta pasada Semana Santa, me he animado a dar unos consejillos sobre cómo compaginar la fotografía de viajes con nuestros hijos.

No es la primera vez que me animo a dar consejos sobre este tema. En esta entrada, de hace ya 5 años, cuando Samuel y Lucía tenían 5 y 3 años respectivamente y aún no habían sido contagiados por el virus de la fotografía, hablaba sobre este mismo tema.

Los consejos que voy a dar son todos fruto de mi experiencia como padre, viajero y amante de la fotografía, es lo que a mí me funciona y pienso que puede funcionar a otros padres y madres que, como yo, no quieren renunciar a su pasión cuando viajan con sus hijos. Espero que os sean de utilidad.


PREPARA CON ANTELACIÓN EL VIAJE
Busca fotos de los lugares a visitar que más te impacten y coge ideas de otros fotógrafos. Haz una lista de aquellos lugares y escenas que te gustaría inmortalizar aunque sean muy típicos o estén fotografiados hasta la saciedad. Tus fotos y la forma de ver son únicas. Viajando en familia es complicado trabajar las localizaciones in situ por el tiempo que requiere. Siempre hay que buscar el equilibrio entre el tiempo dedicado a la fotografía y el tiempo dedicado a la familia.

Las siguientes tres fotos son, ya lo sé, escenas típicas de Venecia pero no quería volverme a casa sin ellas. Las dos primeras las hice en compañía de mis hijos y estar codo con codo fotografiando con ellos no tiene precio:

Gran Canal desde el puente de la Academia al atardecer. Venecia.
Panorámica de 5 fotos tomadas con la Canon EOS 5D Mark II. Foto tomada en compañía de mis hijos. La versión de mi hija pequeña Lucía (7 años) la podéis encontrar AQUÍ.

Góndolas frente a la Basílica de San Giorgio Maggiore al anochecer. Venecia.
Foto tomada en compañía de mi hijo mayor Samuel (10 años). Su versión la podéis ver AQUÍ
Canon EOS 5D Mark II, EF17-40mm f/4L USM, 4s@f/6.3 ISO 800

Puente Rialto al anochecer.
Canon EOS 5D Mark II, EF24-105mm f/4L IS USM, 25s@f/20, ISO 400, trípode

Recuerda que en sitios concurridos es mejor fotografiarlos al amanecer, por eso, si puedes y estás dispuesto a darte el madrugón, escoge alojamientos cerca los lugares que no quieres perderte, fotográficamente hablando.

DÉJATE SORPRENDER POR LO INESPERADO
Siempre hay escenas, composiciones y motivos que no llevas en tu lista y que no requieren siquiera plantar el trípode y dedicarle excesivo tiempo (tú familia te lo agradecerá). En ciudades, detalles como reflejos o partes de edificios singulares ayudan a enriquecer el material gráfico que te vas a traer de vuelta. Sólo se trata de ir con una mirada atenta y una mente abierta.

Reflejos del sol desenfocados en un de los canales Burano
Canon EOS 5D Mark II, EF70-200mm f/4L
1/8000@f/4, ISO100

NO TE OLVIDES DE INCLUIR A TUS HIJOS COMO PARTE DE LAS ESCENAS QUE QUIERES RETRATAR
Así dicho parece obvio, pero no se trata de que posen, no, se trata de "atraparlos" en momentos inesperados cuando no son conscientes de que están bajo la mirada de la cámara. Atrapar esos momentos de expresividad únicos con encuadres cerrados, aunque no se muestre el lugar donde estás, no tienen precio para mi.


También puedes hacer que, aunque tus hijos posen, queden integrados como parte de esa composición que te ha atrapado.
La inclusión de mi hija ayuda a aportar un punto de interés y a romper, tanto en forma como en color, el patrón repetitivo que imponen las columnas. 

NO TE CIÑAS A UN TIPO CÁMARA
Tan valida es una réflex con el mejor objetivo como la cámara del móvil, si de lo que se trata es de inmortalizar un momento único. Retrata ese instante que te sorprende con lo que tengas a mano y si puedes busca puntos de vista originales. Las tomas desde puntos de vista bajos aportan frescura y dinamismo a las escenas retratadas.

Atardecer en una de las playas de Sintra, Portugal (verano 2016)
iPhone 6S

NO PIENSES ÚNICAMENTE EN FOTOS INDIVIDUALES
Tener como objetivo un proyecto y perseguir una o varias series fotográficas te estimulará a ver escenas allí donde nadie las ve. Puedes ir con ellas pensadas desde casa o bien se te pueden ocurrir ya inmerso en el viaje. Los dos ejemplos que pongo abajo surgieron durante el viaje.

Reflejos en los canales de Venecia (abril 2017)
Canon EOS 5D Mark II y Canon G15

Detalle de fachadas en las calles de Lisboa (agosto 2016)
Canon G15

INTENTA HACER PARTÍCIPES A TUS HIJOS DE LA FOTOGRAFÍA

Regálales o préstales una cámara y enséñales lo divertido y sorprendente que es plasmar el mundo con su visión particular. Tanto si se trata de fotografiar escenas inusuales de la familia, como pequeños detalles o incluso abstracciones. Una compacta sencilla que no utilicemos ya o una de segunda mano les abrirá todo un mundo de posibilidades.

Anímales con juegos o retos fotográficos a buscar y retratar ciertos tipos de escenas. Pueden ser por ejemplo, escenas donde un color es el protagonista, o escenas nocturnas desenfocadas. Enséñales nuevas formas de ver del mundo ¿Qué sucede si hacen una foto moviendo la cámara?. No se trata de que hagan fotos técnicamente perfectas, se trata de que les sorprendan sus propios resultados y que no tomen la cámara como un instrumento que refleja el mundo tal y como lo ven sus ojos.

Serie de mi hija Lucía sobre su particular manera de ver Venecia
Canon G15


Analiza sus resultados con ellos sobre el terreno y sé cada vez más crítico con la composición. En poco tiempo te sorprenderá como avanzan y los viajes con una cámara en la mano serán todo un entretenimiento.
Samuel sabe que con un punto de vista bajo y un golpe de flash podrá obtener imágenes originales.
Anímales a fotografiar junto a ti esas escenas que te inspiran y que quizás tengas en tu lista de viaje. Los momentos más entrañables con los que vuelvo de cada viaje, de un tiempo esta parte, son esos ratos en que padre e hijos estamos codo con codo fotografiando en momentos de luz especial, ya sea un paisaje costero cuando el sol se oculta tras el horizonte o en ciudad cuando las últimas luces comienzan a dar paso a la iluminación nocturna.

En la foto de la izquierda mi hijo Samuel inmortaliza a hermana y padre mientras retratan el atardecer sobre la Basílica de Santa María della Salute. Venecia. (La foto de arriba es la de mi hija)

Tras el viaje analiza sus fotos con ellos y que sean ellos mismos, con su criterio, los que de manera crítica decidan qué fotos deben borrar y con cuales se deben quedar.

Si además les pones un bonito objetivo, como que a final de año sus 12 mejores fotos las tendrán en un calendario personal, pues el aliciente y ganas de hacer fotos y esforzarse está asegurado.

Calendarios regalo de Reyes con fotos hechas por Samuel y Lucía

Espero que estos consejos os ayuden y sirvan de inspiración. Estaré encantado de leer comentarios y consejos de otros padres y madres que, como yo, intentan compaginar la fotografía y los viajes con sus hijos.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Fotografía de paisaje y niños ¿es posible?

La fotografía de paisaje, como cualquier otra disciplina fotográfica, exige una estado mental adecuado y estar con los cinco sentidos al 100% para lograr resultados satisfactorios. Y muy habitualmente exige visitar una misma localización varias veces para conseguir las condiciones que hagan únicas a nuestras fotos.

Conseguir esto durante las vacaciones familiares con niños pequeños (cada vez menos pequeños, afortunadamente) es misión imposible, lo tengo asumido, pero aún así me resisto a dejarme el equipo fotográfico en casa. Las tres fotos que os muestro son las tres únicas fotos que he hecho este verano con la réflex y el trípode en un viaje por Portugal, las hice con mis hijos pegados a mi viendo como buscaba la mejor localización y contándoles por qué unos encuadres eran mejores que otros. Experimentamos y sufrimos en alguna ocasión las inclemencias del tiempo pero siempre con una sonrisa en el alma porque hacíamos lo que nos gustaba. Esos instantes me los guardo para mi y sé que son de esos momentos que un niño nunca olvida .

Dos reflexiones os dejo:
1) Tener niños pequeños y viajar con ellos no tiene por qué suponer un impedimento para hacer fotos de calidad.
2) No hay mejor manera de contagiarles nuestra pasión que vernos trabajar in situ y dejarles participar en el proceso.

Comparto con vosotros esas tres fotos y una última donde se nos ve a los tres en acción.

Playa de Adrave, Sintra, Portugal


Punta de San Lorenzo, Madeira, Portugal

Ribeira de Janela, Madeira, Portugal
Ribeira de Janela, Madeira, Portugal

miércoles, 8 de abril de 2015

Atardecer en Famara

No soy muy dado a incluir la figura humana en mis fotografías de paisaje, pero en esta ocasión creo que su inclusión funciona bastante bien. La foto está tomada en la playa de Famara en Lanzarote durante un atardecer esta pasada Semana Santa.

Mi hijo de 8 años cada vez le está cogiendo más el gusto a la fotografía y en esta ocasión, él equipado con una compacta y un pequeño trípode y yo con mi equipo habitual, réflex y trípode, nos acercamos a la orilla una hora antes del atardecer con el fin de buscar motivos y encuadres para cuando el Risco de Famara, al fondo, se tiñera de rojo con las últimas luces del día. Yo me aposté frente a unas rocas que pensé podían constituir un buen motivo. Mientras tanto, mi hijo no dejaba de fotografiar todo aquello que le llamaba la atención. Una mezcla de envidia y alegría me invadía. Alegría porque veía como el gusanillo de la fotografía le había picado. Envidia, porque disparaba sin complejos, sin prejuicios, en el que cada click era un descubrimiento personal.

Cuando el sol empezaba a acariciar el horizonte, y después de haber realizado unas cuantas tomas con el encuadre elegido, pensando ya en rematar la sesión, le pedí a mi hijo que se colocará en cierto lugar de la playa. La inclusión de la figura humana en este caso ayuda a recorrer la imagen de una manera más efectiva conectado el primer plano y el fondo. Es bien sabido que el número tres otorga a las fotografías un atractivo que no tienen ni el 2 ni el 4. En este caso, la figura humana supone la inclusión de ese tercer elemento, que confiere a la vez equilibrio y dinámismo.

viernes, 27 de abril de 2012

Fotografía de paisaje y niños


Desde que en el año 2006 nació mi primer hijo el tiempo que puedo dedicar a la fotografía es cada vez más escaso pero de una manera u otra siempre encuentro un huecos y momentos en los que sumergirme en mi pasión. Bien con alguna escapada de fin de semana, en solitario o con algún otro amante (léase loco) de la fotografía, bien con escapadas matutinas y bastante fugaces desde casa o cuando hacemos algún viaje en familia.

Tengo ya muy claro que viajar en familia con niños pequeños no está en absoluto reñido con  la fotografía de paisaje pero es necesario tener las ideas muy claras mucho antes de emprender el viaje.

Es cierto que estaremos mucho más limitados que quienes no viajan con niños, las oportunidades fotográficas serán mucho menores, en ocasiones nos tendremos que contentar con captar únicamente con nuestros ojos bellos atardeceres pero aún así, con una buena preparación y planificación del viaje, podremos maximizar nuestras posibilidades fotográficas y volver a casas con grandes fotos.

El objetivo que siempre me marco es doble. Por un lado seguir manteniendo un mínimo de calidad en mi trabajo pero a la vez dedicar a los nuestros todo el tiempo que merecen. ¿Cómo conseguir esto? El viejo dicho "divide y vencerás" tiene aquí más aplicación que nunca. Tanto la fotografía como la atención que precisan nuestros hijos pequeños requieren estar con los cinco sentidos y solapar ambas situaciones no hará más que dar al traste con cualquier intento de hacer las cosas bien.

Si algo he sacado en claro después de varios años es que si tenemos en mente una serie de pautas tendremos muchas garantías de volvernos casa, no con muchas fotos, pero si de calidad y con la satisfacción de haber aprovechado el viaje en lo que al aspecto fotográfico se refiere. Así pues mis consejos son:
  1. Planifica el viaje teniendo muy claro que los ratos que dediquemos a la fotografía de paisaje interfieran lo menos posible con los minutos que dediquemos a nuestra familia.
  2. Como parte de la planificación del viaje trata de recopilar la máxima información que puedas del lugar que pretendes visitar. Consulta a otros fotógrafos que conocen la zona, busca en Internet fotos que te descubran enclaves con potencial, etc. El objetivo es inspirarte y familiarizarte lo mas posible con uno o dos sitios con posibilidades. Si el destino elegido no te inspira busca otro o es difícil que regreses del viaje con fotos que consideres decentes.
  3. Los momentos más idóneos se dan en los límites del día y la noche, precisamente cuando los pequeños suelen estar durmiendo o a punto de irse a la cama. Los amaneceres serán los momentos más propicios para trabajar en soledad. Los atardeceres pueden ser más problemáticos, porque pueden coincidir con la hora de la cena. Una tercera opción, si tu pareja lo consiente, puede ser salir ya de noche en busca de escenas nocturnas.
  4. Estudia con antelación las horas de salida y puesta de sol. Por dónde saldrá y se ocultará y lo mismo para la luna. En caso de que la zona a visitar sea costera consulta las tablas de mareas y cómo pueden influir en las fotografías que piensas hacer. 
  5. Trata de buscar un alojamiento cercano al sitio a fotografiar. En unos 30-45 min, como mucho, debería permitirte llegar facilmente al lugar elegido. Con ello te aseguras que estarás de vuelta para desayunar con tus peques. Cerciórate antes de salir que en horas fuera de las habituales no hay problemas para salir o entrar del sitio donde te hospedas.
  6. Trata de organizar excursiones con los peques a las zonas elegidas para tener una primera toma de contacto con el lugar y tratar de pensar en posibles encuadres. Llegar de noche a un sitio que no conoces no suele ser muy recomendable y en la mayoría de las ocasiones será el factor determinante entre quedarte en la cama o vencer al Sr. Sueño.
  7. Trata de tener ya varias ideas preconcebidas en tu cabeza antes de salir a hace fotos.  Eso no significa que debas perseguir de forma ciega esas fotos soñadas pero supondrán un incentivo vital para salir con la dosis de ánimo e inspiración que hacen falta sobre todo si pretendemos escaparnos de madrugada.
  8. Durante el tiempo que estes con tu familia no dejes de hacer fotos, pero esta vez centra tu atención en los más pequeños. De esta forma continuarás engrasando el sentido de la percepción fotográfica pero enfrentándote a otros retos.

Conseguir fotos de mis hijos en una situación inusual o con unos gestos llamativos me sigue llenando de satisfación tanto o más que la fotografía de paisaje.

Con todo ello no hay nada asegurado, pero si algo puedo afirmar es que el nivel de planificación previo al viaje y la motivación que tengamos serán determinantes a la hora de volver satisfechos del viaje en lo familiar y en lo fotográfico.

Casi todas estas recomendaciones pueden también aplicarse en viajes sin niños con el fin de no machacar a nuestros acompañantes si no son muy devotos de la fotografía. No hay nada peor que estar aguantando a un pelmazo que dedica más 10min a cada foto. Y no hay nada más desesperante que hacer las fotos con prisas sin dedicarle todo el tiempo que merecen para no enfandar a quien nos está esperando.

Os dejo, a continuación ejemplos de fotos (muchas de ellas ya publicadas en este blog) que he conseguido en escapadas familiares viajando con los peques durante estos últimos años.

Foto tomada al atardecer en la playa de Liencres en Cantabria. Por la mañana aprovechando un paseo familiar descubrí el potencial de esta playa. Con programas como Google Earth o TPE pude averiguar exactamente por dónde se iba a poner el sol al atardecer. El amanecer en esta playa no ofrece tantas posibilides como el atardecer en el mes de abril. Esa misma tarde volvimos a la playa, pero esta vez ya trípode en mano. Tras localizar un encuadre con potencial pedí a mi pareja 10min de concentración total. Esta foto se ha publicado en varios medios y ha ganado algunos de los más prestigiosos concursos de fotografía a nivel nacional (relato ampliado).


Durante la preparación del viaje al Valle de Tena, pregunté por sitios con posibilidades no muy lejos de Sallent de Gallego, donde nos alojábamos, a mi buen amigo y fotógrafo Jesús Arranz. Uno de los recorridos que me sugirió no estaba a más de 15 minutos en coche y media hora andando por una ancha pista forestal. Días antes de tomar esta foto una excursión familiar me permitió tener una toma de contacto con el sitio y con el recorrido. Dos días seguidos me levanté a las 5:30 de la mañana hasta obtener esta foto que tantas alegrías me ha dado. También ha sido publicada en libros y revistas y ha ganado varios concursos de fotografía nacionales (relato ampliado).


La elección de unas vacaciones en la Costa Brava no fue del todo casual, pues tenía claro el potencial de esta zona del Mediterraneo. A poco que se busque en Internet son cientos las fotos que aparecen, en muchos casos con grandes niveles de calidad. Estaba claro que las mejores posibilidades las tendría al amanecer y varias escapadas en los diez días que pasamos allí me permitieron conocer bastante bien tres de las muchas calas con las que cuenta esta costa a tan sólo 15 minutos del hotel donde nos alojábamos. Esta foto en cuestión, de la playa de Belladona, la previsualicé el día anterior cuando ya estaba próximo a regresar al hotel y la luz del sol ya había perdido parte de su magia. Al día siguiente volví dispuesto a inmortalizar la imagen que tenía en mi cabeza. Esta foto aparecerá publicada próximamente. Ya os avisaré.


La playa de Benijo es un lugar que ningún fotógrafo de paisaje puede pasar por alto si visita la isla de Tenerife. Puesto que estaba bastante lejos de donde nos alojábamos no era una opción visitarla con antelación en solitario. No quedaba más remedio que visitarla en familia y ajustar la hora de visita a los momentos más propicios del atarceder. Sólo iba a tener una oportunidad de volverme con una foto de este sito, así que había que aprovechar el momento. Media hora antes de la puesta de sol llegamos a la playa trípode en mano. Tenía muy claro por donde se iba a poner el sol por el estudio previo que había hecho de la zona. A la carrera me separé de mi mujer y mi hijo buscando algo que me llamara la atención. Encontré una roca medio sumergida que convertí en protagonista del único encuadre que me dio tiempo a trabajar antes de que se ocultara el sol. Esta foto estará presente hasta el 2020 en la portada del mapa de la isla que distribuye Tenerife Pearl (relato ampliado)

Con una niña recién nacida y un niño de casi tres años optamos en agosto del 2009 por pasar una semana de vacaciones en Cantabria. Semanas antes de salir estudié bien la posibilidades de la costa Cantabra y lo que vi de la Costa Quebrada me llamó poderosamente la atención. Lo siguente fue buscar una alojamiento no muy lejos de esa zona. Finalmente di con uno que a pocos minutos andando me permitía situarme a los pies de acantilados y urros y en poco más de cinco minutos en coche llegar a otras calas de la zona. En una semana me escapé cuantro mañanas visitando distintos enclaves de este litoral. El último día, con un pronóstico no muy favorable, pues anunciaban lluvias volví a salir temprano y pude llevarme a casa una de las mejores fotos de costa que he hecho hasta la fecha (relato ampliado).
Durante dos Semana Santas consecutivas he tenido la oportunidad de visitar la costa gaditana con Elena y lo niños. El año pasado no encontré el tiempo necesario para buscar información sobre puntos con interés fotográfico. El resultado fue volverme a casa con la tarjeta vacia. Este año, decidí no cometer el mismo error y entre los muchos lugares que localicé bucando en webs como Flickr o Panoramio, la zona del Cabo Trafalgar era una muy buena candidata aunque presentaba dos potenciales problemas. Por una parte estaba como a una hora de donde nos alojábamos (ya que repetimos el mismo alojamiento del año anterior) y por otra no era un sitio muy aconsejable para el amanecer en esta época del año por lo escorado hacia el interior que salía el sol. Pero era esta zona o volverme de nuevo a casa sin fotos. Dos días antes de esta imagen visité el lugar con la familia con lo que puede hacerme una muy buena composición del lugar. De los sitios exactos que presentaban buenas posibilidades y cuál era el camino que tendría que hacer de noche. El día elegido para hacer la foto había pronóstico de cielos casi despejados pero por suerte las nubes fueron las principales protagonístas. Una marea baja dejaba a ras de agua mil y una combinaciones distintas de lineas sinuosas de rocas cubiertas de verdín. Pocos minutos antes de que el sol hiciera su aparición la nubes se tiñeron de sangre para, minutos más tarde, volver a ocultarse para ya no aparecer. A las 9:30 de la mañana ya estaba de vuelta justo cuando los peques comenzaban a despertarse.

Espero que estas experiencias y consejos os animen a salir cámara y trípode en mano, sobre todo si tenéis niños pequeños. Recordad que la perseverancia y una buena planificación previa es la clave para asegurar el éxito.