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Vista del Besiberri Norte desde la zona de vivaq Canon EOS 5D Mark II, EF17-40mm f/4L USM, degradado Neutro -2 Hard, polarizador, trípode 2.5s@f/22 ISO100 |
Dedicamos el resto de la mañana a inspeccionar la zona y a descansar con el arrullo de los arroyos cercanos y la llamada de alguna ave oteando desde las alturas como únicos acompañantes. Mientras hacíamos tiempo para comenzar la subida hasta el collado no quise desperdiciar la ocasión de fotografiar detalles vegetales cercanos cuyo cromatismo atrapaba poderosamente mi atención.
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Canon EOS 5D Mark II, EF 70-200mm f/4L USM, polarizador, trípode 2.5@f/45 ISO100 |
Sobre las siete de la tarde nos pusimos en marcha hacia el collado con el equipo justo para fotografiar el atardecer. En menos de una hora habíamos llegado arriba y la vista de los lagos desde allí con las nubes que entraban y salían lateralmente del valle hacían presagiar un buen espectáculo. Había momentos en los que te veías envuelto en una dorada niebla para segundos más tarde volver a ver toda la profundidad del valle.
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Vista del Lac de Tòrt de Rius desde el collado del Lac de Mar Canon EOS 5D Mark II, EF24-105mm f/4L IS USM, degradado Neutro -2 Hard, polarizador 1/400s@f/5.6 ISO100 |
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Patrick contemplando el mar de nubes sobre el Lac de Mar iPhone 6S |
Puesto que la luz aún era algo fuerte decidimos volver sobre nuestros pasos y concentrarnos en la vista hacia al oeste con los lagos brillando como pequeños espejos mientras las nubes no dejaban de ejecutar su particular coreografía.
Busque una ubicación saltando entre las rocas que permitiera obtener una vista despejada del valle y no incluyera en el encuadre ninguno de los múltiples neveros que aún aguantaban desde el invierno. Ya se sabe que el blanco atrapa poderosamente la atención si se muestra como elemento aislado, y yo quería hacer una foto donde la luz y los lagos fueran los protagonistas. Esto fue así hasta que se me ocurrió la idea de incluirme en el encuadre y pasar a formar parte del paisaje. Así que dicho y hecho coloqué la cámara en un punto alto sobre una roca, esperé a que las nubes recorrieran el encuadre de izda. a dcha. y cuando las tuve donde quería hice la primera exposición. Acto seguido programé el temporizador del mando para hacer una segunda foto 30s más tarde de exactamente el mismo encuadre pero apareciendo yo. Lograr la imagen final que tenía en mente ya sólo fue cuestión de combinar ambas fotos en Photoshop.
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Autorretrato Canon EOS 5D Mark II, EF24-105mm f/4L IS USM, degradado Neutro -2 Hard, polarizador, trípode 0.5s@f/22 ISO100 |
Enseguida me subí arriba para ver como andaba el espectáculo sobre el Montardo y Besiberri norte. Subí a toda prisa hasta quedarme casi sin aliento. Algo me decía que me estaba perdiendo un gran espectáculo. El mar de nubes ahí seguía cuando llegué pero los picos y las nubes estaban en su punto álgido de color. Sabía que en este tipo de situaciones los azules de las nubes en sombra y los picos anaranjados suelen ofrecer una combinación muy llamativa. Comencé a llamar a Patrick a grito pelado pero no me oyó, aunque subió unos minutos más tarde. Sin perder un segundo busqué una roca con un punto de vista despejado y me concentré al máximo en lo que quería conseguir. Se me ocurrió que era una ocasión fantástica para hacer una panorámica de varias fotos en vertical para así lograr una toma con gran detalle de un momento único.
Cuando las luces sobre los picos ya se habían esfumado aún se podían hacer fotos. Jugando con el degradado neutro conseguí intensificar los colores magentas del cielo que contrastaban armoniosamente los azules del Lac de Mar que ya empezaba a vislumbrarse con su característica isla en el centro.
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Crepúsculo sobre el Lac de Mar Canon EOS 5D Mark II, EF17-40mm f/4L USM, degradado Neutro -2 Hard, polarizador, trípode 13s@f/18 ISO100 |
Nos dieron las diez y media de la noche cuando comenzamos a bajar siguiendo los hitos a base de iluminarlos con la frontal y atravesando varios neveros que se resistían a desaparecer. A las once y media llegamos al lugar donde supuestamente dejamos la tienda para descubrir que no estaba donde esperábamos. Seguimos un poco mas adelante hasta cerciorarnos de que efectivamente nos habíamos pasado. ¡Como cambia todo cuando es de noche! Eramos incapaces de dar con el lugar exacto. Mirando el GPS tenía una idea aproximada de donde podía estar pero no una localización clara pues cometí el fallo de no marcar su ubicación antes de partir. Después de media hora de búsqueda infructuosa retrocediendo sobre nuestros pasos y con varias falsas alarmas la encontramos. Era media noche y un cielo estrellado nos recibía con todos los honores. Estaba claro que esta noche sí que iba a caer una foto de la Vía Láctea, así que después de cenar, ya cerca de la una de la madrugada y junto a la tienda, nos pusimos a la tarea. No disponía de un objetivo luminoso, lo más el 17-40 f4, así que enseguida resolví que la mejor forma de capturar la Vía Láctea debía ser con dos exposiciones, una para el cielo a ISO máximo 26.500 y otra a ISO 800 durante media hora para las montañas y el primer plano. Las zonas cubiertas de agua a escasos metros de nosotros formaban un primer plano ideal para jugar con el reflejo de las estrellas. Tras varias tomas de prueba para determinar el mejor encuadre, pasé a hacer la toma de 30 min. y me fui al saco. Casi una hora más tarde, me levante y guardé los bártulos tras comprobar que la toma había quedado bien.
Al día siguiente al amanecer no me compliqué gran cosa y tras la foto de recuerdo de rigor recogimos y cuatro horas más tarde llegábamos al coche, cansados, doloridos pero contentos. Felices por la experiencia, por los momentos vividos y por recuerdos grabados en mi memoria que siempre quedarán ahí.
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Despedida Canon EOS 5D Mark II, EF24-105mm f/4L IS USM, degradado Neutro -2 Hard, polarizador, trípode 2.5@f/20 ISO100 |
Excelente como siempre Enrique. La nocturna es una maravilla, bien mereció la pena estar entrando y saliendo de la tienda y el dormir a trozos. Tengo que preparar algo porque no conozco aún esa zona. Un saludo
ResponderEliminarGracias por tu comentario Juan. La verdad es que es una zona que merece ser visitada por lo menos una vez. Me sorprendió la poca gente que vimos para lo bonita que era. Cuando planees su visita no dudes en preguntarme si te surge alguna duda. Un abrazo!
EliminarMuy buenas! La nocturna excelente,me encanta!
ResponderEliminarSaludos.
Gracias Esther
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